Hay reuniones que se anuncian con café y pastas, y otras que se anuncian con el corazón en la mano. El pasado 3 de febrero, en el Salón de Actos Antonio Hermoso de FEPAMIC, en esa Córdoba que siempre huele un poco a esperanza y a azahar cuando se lo propone, nos juntamos los de AOCOR. Y digo «nos juntamos» porque, aunque yo esté aquí dándole a la tecla, lo que allí se respiraba era esa sensación de «familia elegida» que solo entienden quienes han tenido que aprender a mirar su propio cuerpo con otros ojos.
La cita era la Asamblea General Ordinaria. Suena a papeleo, a «lectura del acta anterior» (ese momento en el que todos asentimos con la cabeza como si recordáramos cada coma del año pasado) y a presupuestos. Pero, seamos sinceros, para los socios de la Asociación de Ostomizados de Córdoba, una asamblea es mucho más que aprobar las cuentas de 2025. Es la confirmación de que aquí seguimos, dando guerra y, sobre todo, dándole la vuelta al calcetín de la adversidad.
El arte de llevar la bolsa con estilo
Antonio Bracero, nuestro presidente, presidía la mesa con esa solidez de quien sabe que liderar una asociación de ostomizados no es solo gestionar cuotas (que por cierto, se fijaron para este ejercicio con la sensatez que dicta el bolsillo del ciudadano medio), sino gestionar miedos. Porque cuando te dicen que te van a poner un estoma, lo primero que piensas no es en el «proceso de atención enfermera» que leemos en los manuales de la Sociedad Española de Enfermería Experta en Estomaterapia (SEDE), sino en: “¿Y ahora cómo me pongo yo el bañador en verano?”.
Pues bien, en la asamblea quedó claro que en 2026 vamos a por todas. Se aprobó el plan de actividades y, señoras y señores, viene cargadito. Porque tener una ostomía no es una enfermedad —como bien nos recuerda la FAPOE—, es la consecuencia de haberle ganado una batalla a una. Es una apertura al exterior, sí, pero sobre todo una apertura a una nueva forma de vivir.
Guardianes del verano y expertos en vida
Me encantó repasar esa memoria de actividades donde se habla de los «guardianes invisibles del verano». Esos socios que, entre chapuzón y chapuzón, demuestran que se puede comer bien (¡ay, la nutrición, ese gran pilar!), hacer ejercicio y, por qué no, hablar de sexualidad sin que se nos suban los colores a la cara. Porque, vamos a ver, ¿desde cuándo una bolsa de recolección ha sido impedimento para el cariño? Los manuales que manejamos lo dicen claro: la comunicación y el humor son el mejor lubricante para cualquier relación.
En la reunión también se habló de la figura del «Paciente Experto». Esa persona que ya se conoce todos los trucos (desde cómo evitar que la piel se irrite hasta qué legumbres son más «traicioneras» para el ruido del estoma) y que le da la mano al que acaba de salir del quirófano y todavía mira su abdomen con la cara de quien ha visto un ovni.
Un 2026 para sumar vida a los años
Hubo remodelación de cargos, sí, y mucho agradecimiento. Porque sacar adelante una asociación así requiere un tipo de altruismo que no se paga con dinero, sino con la satisfacción de ver a alguien volver a sonreír en una galería de fotos de la web.
AOCOR cumplió 10 años no hace mucho, y este 2026 se presenta como el año de «explorar posibilidades». El mensaje es nítido: si tu estoma decide «hablar» en mitad de una reunión importante, tú sonríes, le das una palmadita imaginaria y sigues adelante. Porque como bien dicen en uno de los testimonios de nuestra web: «Después de salir del hospital estaba asustado, ahora me siento seguro».
Así que, querido lector de este blog, si pasas por Córdoba y ves a un grupo de gente con una luz especial en la mirada, posiblemente sean ellos. Los que saben que la vida no se detiene por una cirugía, sino que a veces, simplemente, cambia de canal para que la película sea mucho más interesante.
¡Nos vemos en la próxima actividad! Y recuerda: la bolsa te da la vida, pero aceptarla te hace invencible.


