El arte de renovarse
Hay días que se marcan en el calendario con la tinta de la responsabilidad, pero se acaban escribiendo con la del afecto. El pasado 5 de marzo, el Salón Antonio Hermoso de FEPAMIC no era solo un espacio de reuniones; era el epicentro de una asociación que, lejos de detenerse, ha decidido acelerar con el corazón en la mano.
Un adiós que se hace camino
La tarde comenzó con ese silencio respetuoso que solo se guarda por los grandes. No era para menos. La sombra de D. Ignacio Segundo Mata Cuesta, nuestro eterno tesorero, planeaba sobre la sala. Ignacio no solo cuadraba cuentas; cuadraba voluntades. Se recordó su labor, su «huella personal» —esa que no se borra con un borrador de Excel— y ese compromiso que nos deja como herencia y desafío.
Como bien sabemos en esta casa, la vida es una bolsa que a veces pesa, pero aceptarla nos hace más fuertes. Y con esa fuerza, la asamblea miró hacia adelante.
Caras nuevas, ilusiones renovadas
El orden del día era claro: reorganizar la Junta Directiva. Tras la presentación de los candidatos y la exposición de motivos (donde no faltó ese murmullo de expectación tan nuestro), llegó el momento de la verdad.
¿El resultado? Unanimidad absoluta. La nueva estructura organizativa salió adelante con el respaldo total de los presentes, demostrando que en AOCOR las decisiones no se toman por inercia, sino por convicción. Tenemos equipo, tenemos rumbo y, sobre todo, tenemos una ganas locas de seguir trabajando por los objetivos de nuestra institución.
Mirando al futuro
Salimos de FEPAMIC con la sensación del deber cumplido y la bolsa de la compra (o de la vida) un poco más ligera. La nueva Junta Directiva ya está manos a la obra, inspirada por el legado de los que se fueron y empujada por la energía de todos los que formáis parte de esta gran familia.
¿Te perdiste la asamblea? No te preocupes, esto es solo el principio de una etapa llena de actividades. ¡Mantente atento a nuestra web y redes sociales para no perderte la próxima!


