Uniendo lazos y sumando capacidades: Crónica de una jornada histórica en FEPAMIC
Hay mañanas que tienen el aroma de las cosas importantes, esas que no se miden por el estruendo que hacen, sino por el eco profundo que dejan en el futuro. Ayer no fue un día cualquiera para el tejido asociativo de nuestra provincia. En un rincón luminoso, donde las palabras se transforman en compromisos y los proyectos en realidades tangibles, se respiraba esa vibración única de los grandes encuentros. El propósito subyacente no era menor: trazar las líneas maestras de un camino común que sigue ensanchándose para que quepamos todos, absolutamente todos, con nuestras infinitas e invaluables diferencias.
El timón de una causa compartida
En primera línea de este esfuerzo colectivo, aportando la serenidad que otorgan los años de entrega y la firmeza de quien cree profundamente en lo que hace, se encontraban las figuras clave de la entidad. El presidente de AOCOR, Antonio Bracero y la tesorera Pilar Carrillo han asistido en el día de hoy a la Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria de FEPAMIC. Su presencia en el acto no constituye un mero formalismo protocolario, sino el reflejo fidedigno de un compromiso diario con la gestión transparente y el latido constante de la federación. Junto a ellos, la estrecha labor de coordinación entre el Presidente y la Secretaria resulta fundamental para encauzar la energía de una organización que no deja de crecer.
La mirada atenta del presidente, fija en el horizonte de los nuevos retos colectivos, y la meticulosa labor de la tesorería nos recuerdan que detrás de cada gran logro social hay horas de reuniones, revisión de cuentas y, sobre todo, mucha escucha activa. Porque presidir, en el sentido más noble de la palabra, no es mandar; es ponerse con humildad al servicio de una comunidad que busca derribar aquellas barreras invisibles pero persistentes que aún quedan en nuestra sociedad.
El orden del día: Sumar para multiplicar
La convocatoria de esta jornada no era ordinaria únicamente de nombre; guardaba en su interior hitos que marcan un antes y un después en el devenir de la organización. La celebración de la Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria de FEPAMIC se convirtió en el escenario perfecto para validar el exhaustivo trabajo realizado durante el último ejercicio y abrir de par en par las puertas a nuevas voluntades. Uno de los momentos más emocionantes y significativos de la sesión fue, sin duda, la deliberación y posterior aprobación de la admisión de nuevas entidades que llegan dispuestas a enriquecer la gran familia de la federación.
En la gran pantalla de la sala se proyectaban con orgullo nombres que encierran hermosas historias de superación local: la asociación «Capaces» y la asociación «Pasito a Pasito». La primera, volcada con pasión en la integración de las personas en el ámbito menciano, aporta esa frescura y arraigo territorial tan necesarios. La segunda, proveniente de Puente Genil, nos recuerda desde su propio y tierno nombre que las grandes distancias se recorren así, con paciencia, un pasito detrás de otro, sumando voluntades y tejiendo redes de apoyo mutuo. Ver estos logros impresos bajo el techo de la asamblea es la prueba fehaciente de que el movimiento asociativo cordobés está más vivo, fuerte y cohesionado que nunca.
Un espacio por y para las personas
El entorno donde se desarrolló la reunión reflejaba a la perfección el espíritu fundacional de la organización. Bajo el gran lema que preside sus mejores intenciones y que decora sus paneles, «Por y Para las personas con discapacidad», decenas de representantes debatieron, aportaron sus puntos de vista y brindaron su voto en un clima de absoluta camaradería. No faltaron esos pequeños detalles cotidianos que humanizan las largas horas de gestión administrativa: las botellas de agua para aclarar la voz en los discursos más intensos, las libretas llenas de apuntes apresurados y esas gafas de sol descansando sobre la mesa que delatan que, ahí fuera, la primavera brilla con fuerza, invitándonos a seguir construyendo un mundo mejor.
Flanqueada por las banderas oficiales y los emblemas corporativos, la mesa presidencial guio el debate con mano izquierda, templanza y un sutil sentido del humor que logró aligerar la natural densidad de los presupuestos y los estatutos. Al fin y al cabo, la burocracia se lleva muchísimo mejor cuando se comparte con una sonrisa cómplice y se tiene la certeza de que cada decisión aprobada se traducirá en terapias, empleo adaptado y una mayor autonomía para cientos de familias. El futuro se escribe en plural, y en FEPAMIC ya han demostrado que saben perfectamente cómo conjugarlo.



