Papeles, café y ganas: lo que dio de sí la reunión en AOCOR
Si hay algo que define a una asociación no son sus estatutos, sino ese momento en el que un grupo de personas decide que, en lugar de quedarse en el sofá viendo cómo crece el césped, es mejor juntarse para ver cómo se arregla el mundo (o, al menos, su trozo de mundo). Eso fue lo que pasó el pasado 11 de febrero en la sede de AOCOR, aquí en Córdoba.
Se celebraba la Asamblea Ordinaria. Suena a cosa seria, de señores con corbata y maletines, pero la realidad es mucho más humana. Hubo folios, hubo algún que otro debate de esos que te despiertan del letargo post-almuerzo y, sobre todo, hubo mucha gente con ganas de arrimar el hombro.
Al final, la cosa fue rodada. Se aprobaron todos los puntos del orden del día, que básicamente es la forma fina de decir que nos hemos puesto de acuerdo en lo que toca hacer este año. Y lo que toca no es poco: nuevos proyectos, actividades que nos saquen de casa y esa lucha constante para que, cuando alguien diga «ostomía», el de al lado no ponga cara de estar escuchando física cuántica en suajili.
La Junta Directiva se deshizo en agradecimientos hacia los socios. Y no es para menos. Porque estar ahí, aportar una idea o simplemente levantar la mano para votar, es lo que hace que la asociación no sea solo un nombre en un papel, sino una red de seguridad. Es esa implicación la que nos permite seguir dando la lata para que la sociedad se entere de que una bolsa no impide que sigas siendo el mismo pesado de siempre (o el mismo encanto, según se mire).
Nos espera un año de «retos y oportunidades». Ya sabéis, esa frase que se usa tanto en las reuniones de empresa pero que aquí significa, sencillamente, que vamos a trabajar para vivir un poquito mejor. Se ha aprobado el plan de trabajo y ahora toca lo difícil: remangarse y hacerlo realidad.
En fin, que la tarde del 11 de febrero no cambió el eje de rotación de la Tierra, pero sí nos dejó con la sensación de que, si seguimos juntos, el camino se hace mucho menos empinado. Gracias a todos los que vinieron y, a los que no, ya os pillaremos en la próxima. ¡Que aquí no se libra nadie de ayudar!


