La bolsa o la vida (pero siempre la vida)
Hay días en los que Córdoba no solo huele a azahar, sino a sentido común. El pasado 23 de septiembre, el Salón de Actos Antonio Hermoso se llenó de gente que sabe que el tiempo es ese señor que siempre gana, pero al que se le puede hacer una finta magistral si uno se lo propone. La cita la organizaba AOCOR —la Asociación de Pacientes Ostomizados de Córdoba— y el protagonista era el Dr. José López Miranda. El título de la charla ya era una declaración de intenciones: «Ganar años a la vida y vida a los años». Porque, reconozcámoslo, lo de cumplir años lo hace cualquiera con un poco de paciencia, pero lo de vivirlos… eso ya es otra liga.
López Miranda, que de esto de los lípidos y el corazón sabe un rato, no vino a dar una homilía sobre lo que no se puede hacer. Vino a decir que una ostomía es, en realidad, una segunda oportunidad que viene con algunos accesorios nuevos. Envejecer saludablemente con un estoma no es un eslogan de anuncio de yogures; es una aspiración tan real como el café de media mañana.
El doctor dejó claro que el secreto no está en vivir más porque sí, sino en tener la energía suficiente para pedir otra vuelta al parque o para decirle que sí a esa merienda con los nietos que, seamos sinceros, cansa más que una maratón en Nueva York. Y para eso, hay trucos.
Por ejemplo, la bicicleta. El doctor aconsejó ir ligero: ropa transpirable, algo elástica y, si usas fajín para la bolsa, ajustarlo sin que parezca que estás intentando entrar en un vestido de flamenca dos tallas más pequeño. La idea es empezar con recorridos cortos y ritmos cómodos. Si prefieres caminar, unas buenas zapatillas y, si hace falta, un bastón nórdico, que te da ese aire de explorador del Kilimanjaro aunque solo estés cruzando el Puente Romano.
Lo importante, decía el doctor con esa sabiduría de quien ha visto muchos corazones, no es el número de kilómetros, sino que esos kilómetros te lleven a algún sitio que te haga sonreír. Porque la salud cardiovascular también se cuida con una buena ensalada de aceite de oliva —del bueno, por favor, que estamos en Córdoba— y con esa risa tonta que te sale con una amiga de toda la vida.
Al final, la conferencia nos recordó que la bolsa te da la vida, pero aceptarla es lo que te hace verdaderamente fuerte. Así que, ya saben: menos mirar el calendario con miedo y más ajustar la zapatilla. Porque, como bien dice el Dr. López Miranda, se trata de sumar vida a los años, y si es con un poco de humor y un buen paseo, mucho mejor.


